Capítulo 12
Miércoles, 16 de Abril de 2008 por los3cerditos
Este va dedicado a nosotros, que hemos cumplido un añito.
El año de nuestros congéneres se ha acabado, pero los chinos –que saben mucho de todo- dicen que éste de la Rata es el de los cambios, y preparados estamos para los que ya han llegado y los que llegarán.
Hemos estado ausentes mucho tiempo, lo sentimos. Algunos cerditos han abandonado la política, perdón la pocilga, otros se han incorporado. Seguimos siendo una piara numerosa. El Lobo Feroz se ha ido a Groenlandia para buscar cocineros para el próximo Madrid Fusión… pero ¡ya estamos aquí! Y prometemos ser más regulares en nuestras comunicaciones.
¡Qué lo disfruten!
Editorial.
Llevo varios capítulos queriendo escribir sobre el tema y en las últimas semanas han coincidido dos comentarios, omitiendo el “chiste” de Arias Cañete, que me han animado. En uno, un amigo, un lobo sabio, me contaba la anécdota que le ocurrió en un restaurante. “Llevábamos un rato muy largo esperando y nos dirigimos a un camarero, nos vio y su respuesta fue que estaba ocupado”. La otra corresponde a las declaraciones del tri-estrellado Pedro Subijana en el marco de Madrid Fusión: “hace falta una revolución en el servicio de sala igual que hemos hecho en la cocina. Nadie se apunta en las escuelas y necesitamos gente que sepa transmitir al comensal la pasión que hemos puesto en el plato”
Entiendo un restaurante como la suma de cocina + marco + bodega + servicio (de sala y de bodega). España está a la cabeza mundial en cocina, la evolución, como ya he comentado otras veces, ha sido excepcional en la última década, pero en el resto de variables importantes que conforman un restaurante estamos muy alejados de algunos vecinos: Francia, Alemania… y, lógicamente, no se corresponde con estar en primera línea de la vanguardia gastronómica.
Claro que en servicio ha habido, hay y habrá grandes profesionales en España, pero en general la situación actual es bastante deprimente:
Servicio insuficiente. En muchos restaurantes de “élite” no hay un número adecuado de servicio de sala para atender correctamente a los comensales. En el caso de los sumilleres esto se multiplica exponencialmente
Servicio sin suficiente preparación/conocimientos. La mayoría no ha visitado una escuela de hostelería en su vida, además apenas reciben formación en el propio restaurante. Igual pasa con los sumilleres, cualquiera puede opinar de vino con haber hecho “dos cursitos”.¿Quién/quiénes son los culpables?
Los propietarios de los restaurantes:
No emplean tiempo suficiente en la contratación
No emplean tiempo suficiente en su formación.
No pagan, en general, adecuadamente.
No promocionan las figuras de jefe de sala, sumiller, camarero.
Aunque el propio servicio de sala también tiene su parte de culpa:
No se lo toman como una verdadera profesión.
No perfeccionan los conocimientos.
Hay que hacer una verdadera carrera profesional para la hostelería. Deben potenciarse las “escuelas” con materias adecuadas, técnicas y prácticas, con profesores que transmitan pasión y que cuenten con una bolsa de trabajo.
Propietarios de restaurantes, que se hacen llamar restauradores, ¡tomen nota! Un buen servicio de sala es un elemento diferenciador.
El Lobo Feroz
